¿Tienes una personalidad adictiva?

Las personas que desarrollan algún tipo de adicción comparten rasgos que podríamos llamar de “personalidad adictiva” aunque los estudios no demuestran que dicha personalidad, como tal, exista.

Sin embargo se sabe que quienes tienen ciertos rasgos de personalidad son más vulnerables y propensas a desarrollar la enfermedad de la adicción. Los rasgos de la personalidad adictiva son:

 

1.- Tendencia a aislarse. Dificultad para crear conexiones con las personas. No le gustan las etiquetas sociales. Poca hábil en las relaciones sociales busca refugio en la adicción.

 

2.- Falta de habilidad para confrontar el estrés diario. Consumen para lidiar con las emociones de manera más fácil. Dificultad para manejar y comunicar las emociones.

 

3.- Enfocadas en el corto plazo tienen problemas para ponerse objetivos a largo plazo. Son impulsivas a la hora de resolver los problemas. Se aburren con facilidad y un rasgo predominante es la búsqueda de emociones. Buscan la gratificación inmediata, el placer a muy corto plazo.

 

4.- Son compulsivas, las cosas son blancas o negras. Manejan mal los puntos intermedios, o todo o nada. Son perfeccionistas con poca tolerancia a la frustración. Temen el fracaso.

 

5.- Cuando dejan algo que les causa placer lo sustituyen por otra actividad adictiva. Deja de fumar y consume chicles, deja de beber y empieza a fumar, deja el juego y come compulsivamente….

 

6.- El comportamiento compulsivo esconde inseguridad y baja autoestima. El deseo impulsivo es excitante pero cuando desaparece aparecen otras emociones negativas como el malestar, tristeza, culpa, arrepentimiento. Tienen problemas para mantener relaciones estables y buscan la aceptación de los demás.

 

7.- Las personas con ansiedad y depresión tienen mayor tendencia adictiva, buscan evadirse para manejar el dolor emocional.

 

8.- El abuso y el trauma en la infancia, la falta disciplina por parte de los padres, el abandono, la sobreprotección pueden ser indicadores que conduzcan a la adicción.

 

Tener alguno de estos rasgos no significa que necesariamente desarrollemos una conducta adictiva, si no que somos más vulnerables y habremos de tener cuidado y estar atentos.

 

Igualmente no tener ninguno de los rasgos de la personalidad adictiva no significa que no podamos desarrollar una conducta adictiva. Cualquiera puede convertirse en adicto.